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Cuerpo, mente y entorno: La conexión inescapable

Actualizado: 4 sept 2024

En este episodio, profundizamos en la inescapable conexión entre el cuerpo, la mente y el entorno. Aquí unos resúmenes en español de algunas publicaciones que muestran cómo la depresión está estrechamente relacionada con problemas físicos como enfermedades cardiovasculares, diabetes y trastornos digestivos.


(1) Depresión y enfermedad cardiovascular: Una revisión clínica

David L. Hare, Samia R. Toukhsati, Peter Johansson y Tiny Jaarsma


La enfermedad cardiovascular (ECV) y la depresión a menudo ocurren juntas. Las personas con problemas cardíacos tienden a estar más deprimidas que aquellas que no los tienen, y quienes están deprimidos tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón y un mayor riesgo de morir más jóvenes que otras personas. Si alguien tiene tanto una enfermedad cardíaca como depresión, su salud tiende a empeorar más que si solo tuviera la enfermedad cardíaca. Cuanto más grave es la depresión, mayor es el riesgo de muerte u otros problemas cardíacos serios. Es posible que la depresión sea simplemente un indicador de una enfermedad cardíaca más grave que las pruebas actuales no pueden detectar. Sin embargo, dado que la depresión es tan común entre las personas con enfermedades del corazón, es probable que ambas condiciones se agraven mutuamente.

Existen muchas razones posibles por las que la depresión y las enfermedades cardíacas están conectadas, pero independientemente de si una causa a la otra, la depresión afecta en gran medida la calidad de vida de una persona. Esto significa que la depresión necesita ser prevenida, identificada y tratada por sí misma. Cuando la depresión aparece después de un ataque cardíaco, a menudo es una reacción temporal que puede mejorar con un buen cuidado cardíaco. Los tratamientos adicionales para pacientes cardíacos con depresión incluyen programas de rehabilitación cardíaca, ejercicio, terapia psicológica, medicamentos antidepresivos y, posiblemente, programas que gestionen ambas condiciones juntas.



(2) Depresión como factor de riesgo para la diabetes: Un metaanálisis de estudios

longitudinales

Franceso Rotella y Edoardo Mannucci

Este estudio se propuso analizar si la depresión o los síntomas depresivos aumentan el riesgo de desarrollar diabetes en personas que no la tienen. Para ello, se revisaron muchos estudios previos y se seleccionaron aquellos que siguieron a personas a lo largo del tiempo para observar si desarrollaban diabetes. Se analizaron los datos de 23 estudios que incluyeron a 424,557 personas durante un promedio de 8.3 años. En ese tiempo, 19,977 personas desarrollaron diabetes. Los resultados mostraron que las personas con depresión tenían un mayor riesgo de desarrollar diabetes en comparación con aquellas que no estaban deprimidas. El riesgo era mayor incluso después de ajustar por otros factores, como el uso de medicamentos antidepresivos o el sobrepeso. En conclusión, los síntomas depresivos están asociados con un aumento significativo en el riesgo de desarrollar diabetes. Este riesgo no se puede explicar completamente por el uso de medicamentos antidepresivos o el peso corporal. Por lo tanto, la depresión debería considerarse un factor de riesgo importante al momento de decidir hacer pruebas de detección de diabetes.



(3) Comorbilidades de ansiedad y depresión en el síndrome del intestino irritable (SII):

una revisión sistemática y metaanálisis

Guillaume Fond y colaboradores.


Este estudio se enfocó en la relación entre el síndrome del intestino irritable (SII) y los trastornos psicológicos, específicamente la ansiedad y la depresión. Se sabe que las personas con SII suelen tener más problemas de ansiedad y depresión, pero no está claro si esto varía según el tipo de SII que padecen (diarrea predominante, estreñimiento predominante o una mezcla de ambos). Para investigar esto, se realizó una revisión sistemática y un metaanálisis de estudios previos. Se analizaron diez estudios que comparaban los niveles de ansiedad y depresión en pacientes con SII con personas sanas, utilizando escalas estandarizadas de evaluación. Los resultados mostraron que los pacientes con SII tienen niveles significativamente más altos de ansiedad y depresión en comparación con las personas sin SII. Esto fue especialmente cierto para aquellos con SII de tipo diarrea (SII-D) y, en menor medida, para aquellos con SII de tipo estreñimiento (SII-C). Aunque otros tipos de SII también mostraron una tendencia a tener más ansiedad y depresión, la cantidad limitada de estudios impide sacar conclusiones firmes. En resumen, las personas con SII tienden a tener más ansiedad y depresión que las personas sanas. Por lo tanto, es importante que los médicos revisen y traten estos problemas psicológicos en pacientes con SII, ya que la ansiedad y la depresión pueden empeorar los síntomas del SII, influir en la decisión de buscar tratamiento y afectar la respuesta al mismo.







 
 
 

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